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Florence Pugh opina sobre coordinadores de intimidad: Buenos y malos

Florence Pugh apareció en el último episodio de The Louis Theroux Podcast y habló abiertamente sobre su experiencia con los coordinadores de intimidad en los sets de filmación. Si bien estos coordinadores se han convertido en un estándar de la industria, el papel ha demostrado ser divisivo en Hollywood. Pugh describió la profesión como aquella que garantiza que las escenas íntimas se filmen con la máxima seguridad para los actores involucrados.

«No es para interponerse en el camino. No es para confundir, no es para complicar las cosas o hacer las cosas más incómodas. He tenido buenos y malos», afirmó la actriz. Sus comentarios llegan poco después de que otras estrellas como Gwyneth Paltrow y Jennifer Lawrence fueran noticia al expresar que no sentían la necesidad de utilizarlos, ya que confiaban plenamente en la profesionalidad de sus compañeros de reparto. Lawrence, por ejemplo, dijo sobre el rodaje de Die My Love: «Me sentí muy segura con Rob [Pattinson]. No es pervertido». Paltrow, por su parte, comentó en el set de Marty Supreme que se sintió «sofocada» por la instrucción excesivamente detallada de un coordinador de intimidad durante una escena con Timothée Chalamet.

La Agencia Femenina y la Experiencia Mixta

Pugh reconoció que filmó muchas escenas de sexo en el pasado sin la presencia de un coordinador. Aunque siempre se sintió «bastante segura» y «bastante feliz en [su] piel», la nominada al Oscar recordó momentos en los que alguien en el set usó un lenguaje o una dirección «completamente inapropiado» y no había un coordinador presente para protegerla. No obstante, su perspectiva ha evolucionado: «Ahora estoy teniendo experiencias fantásticas con los coordinadores de intimidad», dijo, añadiendo que le han ayudado a «entender la danza de la intimidad en lugar de simplemente filmar una escena de sexo».

Sin embargo, su experiencia ha sido mixta. «También he tenido un ejemplo de mierda en el que alguien lo hizo tan extraño y tan incómodo y realmente no fue útil», confesó Pugh, sugiriendo que la profesión «todavía se está resolviendo a sí misma». Pugh le dio crédito a los coordinadores por otorgar a las actrices más agencia en el set, un aspecto crucial, ya que para las mujeres, «es un poco más pegajoso» al filmar. La actriz explicó que no pueden «ser un problema» porque la gente podría llamarlas «una pesadilla». Como ejemplo, recordó una agotadora escena de llanto en la que su coprotagonista masculino tuvo que intervenir y pedirle al director que detuviera las tomas, una acción que ella, como mujer, sintió que no habría sido «bien recibida».