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Bajañí, Fernando Trueba convierte la música en una experiencia cinematográfica total

El término “bajañí”, que en caló significa “guitarra”, da nombre a una obra que aspira a capturar el alma de este instrumento y su poder para conectar culturas. Rodada entre España, Nueva York y Brasil, la película —a medio camino entre documental, concierto y poesía visual— invita al espectador a viajar por el flamenco, el jazz y la música brasileña como si se tratara de un mismo idioma.

Trueba, que ya había explorado el universo musical en Calle 54, da un paso más allá. Aquí la cámara no observa a los músicos: baila con ellos, respira al ritmo de cada acorde y se funde con el sonido. Cada plano parece una nota; cada silencio, una respiración. No hay una narración convencional, sino una corriente emocional guiada por la guitarra de Niño Josele, cuya voz instrumental marca el rumbo de la película.

En su recorrido, Josele se encuentra con algunos de los grandes nombres de la música internacional: Caetano Veloso, Rubén Blades, Marisa Monte, Ron Carter, Kenny Barron y las hermanas Estrella y Soleá Morente. Con cada encuentro, la película construye un diálogo entre tradiciones: el duende flamenco, la improvisación del jazz y la sensualidad de la música brasileña. Todo se mezcla, pero nada se diluye.

Trueba ha concebido Bajañí como una obra abierta, sin fronteras entre géneros ni formatos. Se estrenará tanto como largometraje en salas de cine como en formato de serie documental, un híbrido que busca expandir su alcance y adaptar la experiencia a distintos públicos. La producción, realizada por Womack Studios, ha cuidado especialmente el sonido, grabado y mezclado en tecnología Dolby Atmos, para envolver al espectador en un entorno sonoro tridimensional. Más que ver una película, Bajañí propone escuchar con los ojos. Cada imagen es un eco, cada nota una emoción que se despliega en la pantalla. El espectador no asiste a un concierto, sino a una inmersión total en la vibración de la música: una experiencia que promete ser tan íntima como universal.

Durante su presentación en el South International Series Festival de Cádiz en septiembre de 2025, Trueba resumió la esencia del proyecto con una frase sencilla: “Queríamos ser felices haciendo esto, y que esa felicidad se contagie a quien lo vea”.

El estreno de Bajañí está previsto para 2026, y todo apunta a que será uno de los acontecimientos culturales más singulares del panorama audiovisual español. Una película que no solo se escucha, sino que se siente. @mundiario