La niebla (The Mist, 2007) es una de las adaptaciones más sombrías y aclamadas de la obra de Stephen King. Dirigida por Frank Darabont (quien previamente llevó al cine Cadena perpetua y La milla verde), la película se basa en la novela corta homónima de 1980 y utiliza el terror de ciencia ficción como vehículo para realizar una profunda crítica social.

La historia se desarrolla en un pequeño pueblo de Maine, donde una tormenta eléctrica es seguida por una densa e inexplicable niebla que envuelve la región. Un grupo de residentes, incluyendo al artista David Drayton (Thomas Jane) y su hijo, queda atrapado en un supermercado local. Pronto descubren que la niebla trae consigo monstruosas criaturas interdimensionales.
Monstruos Externos e Internos
Lo que comienza como una película de monstruos pronto se transforma en un tenso drama psicológico. La verdadera amenaza para los supervivientes no proviene solo de las criaturas aladas y tentaculares, sino del rápido deterioro de la moral y la civilidad humanas bajo presión.
El pánico colectivo permite el ascenso de la fanática religiosa Sra. Carmody (Marcia Gay Harden), cuyas creencias apocalípticas encuentran eco en el miedo irracional del grupo. La película se convierte en un estudio sobre la histeria de masas y cómo la fe puede ser manipulada para justificar actos de crueldad y locura.
Un Final Polémico y Devastador
El elemento más recordado y debatido de La niebla es el final que Darabont eligió, el cual difiere significativamente del abierto y ambiguo desenlace de la novela de King.
Darabont optó por un clímax brutal y descorazonador que subraya la tragedia de las decisiones tomadas bajo la desesperación. King mismo ha elogiado la elección del director, calificándola de «devastadora» y señalando que es la mejor manera de terminar la historia en el cine. Este final aseguró a la película un lugar entre las adaptaciones de terror más impactantes de la década.

