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Netflix rectifica y abraza el cine en salas mientras Paramount intensifica la ofensiva por el control de Warner

La pugna por el futuro de Warner Bros. Discovery está reordenando el tablero del entretenimiento global. La compra pactada por Netflix, valorada en más de 82.000 millones de dólares, parecía avanzar con paso firme hasta que Paramount irrumpió con una ofensiva demoledora: una opa hostil de 108.400 millones destinada a bloquear el acuerdo y reposicionar su oferta como la opción “más comprometida” con el cine de estreno en salas. Desde ese momento, la disputa dejó de ser solo financiera para transformarse en una batalla cultural por el modelo de distribución.

Netflix intenta calmar las aguas

Consciente de que la mayor preocupación de Hollywood se concentra en las ventanas de exhibición, Ted Sarandos adoptó un tono conciliador en su mensaje a los mercados. Aseguró que, de completarse la operación, Netflix mantendrá los estrenos de Warner “exactamente como hoy”, evitando repetir sus declaraciones recientes sobre reducir tiempos en salas para acelerar la llegada al streaming.

Sarandos insistió incluso en que su compañía ha buscado durante años entrar de lleno en el negocio cinematográfico tradicional: “No compramos esta empresa para destruir su valor”.

Pese a ello, evitó concretar la duración de las ventanas de distribución, el punto más delicado para la industria. La sombra de los estrenos exprés —películas que pasan dos semanas en cartelera antes de aterrizar en la plataforma— continúa siendo el mayor argumento de desconfianza hacia la “Gran N”.

Paramount golpea donde más duele

Mientras Netflix modulaba su discurso, Paramount encontró el ángulo perfecto para presentarse como la defensora del cine en salas. David Ellison, al frente de Skydance y recién aterrizado en la dirección del conglomerado, prometió no solo “ventanas tradicionales saludables”, sino un plan de más de 30 estrenos anuales en cines si logra fusionarse con Warner.

Ellison elevó el tono con una apelación al legado cultural estadounidense: “Creemos profundamente en el futuro del cine. Esta operación no va de recortar, sino de construir: más oportunidades para la industria, más valor para los accionistas y más apoyo al talento creativo”.

Paramount acompaña este compromiso con cifras: aumentar los 8 estrenos previstos para 2025 hasta 15 en 2026, 17 en 2027 y 18 en 2028. Sumados a los lanzamientos anuales de Warner, la fusión dibuja un escenario de producción cinematográfica sin precedentes.

Una batalla por la narrativa

Ambas compañías saben que el desenlace no depende solo de números, sino de percepciones. En una industria en la que la sala de cine sigue simbolizando prestigio y tradición, posicionarse como garante de ese ecosistema es clave para ganarse a accionistas, reguladores y a una comunidad creativa muy vigilante.

Mientras tanto, los analistas creen que el acuerdo inicial de Netflix aún tiene margen para prosperar. La plataforma afirma estar preparada para completar la operación pese al desafío de Paramount.

Para Hollywood, sin embargo, la cuestión central continúa abierta: ¿quién ofrecerá un futuro más sólido para el cine en salas? La respuesta determinará no solo quién se queda con Warner, sino qué modelo definirá la próxima década del audiovisual.

Las espadas siguen en alto y el guion, lejos de resolverse. La historia avanza hacia su clímax como la mejor comedia romántica corporativa del año: un triángulo amoroso multimillonario que aún no ha dicho su última palabra. @mundiario