En Cine&Series de MUNDIARIO charlamos con Bea Lema tras su reciente premio al Mejor Cortometraje del 37 Aguilar Film Festival, certamen calificador para los premios Goya en las categorías de cortometrajes.
La obra premiada es El cuerpo de Cristo, adaptación cinematográfica de la novela gráfica con la que Bea Lema recibió el Premio Nacional de Cómic en 2024.
“Es mi primer cortometraje y mi primer contacto con la animación”, dice Lema. “Ha sido muy ilusionante el pasar todo el imaginario del cómic al movimiento, pero también ha sido retador porque en el cine se maneja un lenguaje diferente y yo he tenido que aprender a narrar la historia desde ese lenguaje cinematográfico. El cómic da trabajo, pero en la animación ese trabajo se multiplica por diez, lo mismo que la dedicación”, explica Lema.
El cuerpo de Cristo ha pasado recientemente por Zinebi, con cuyo director Joseba Lopezortega tuvimos una entrevista en Cine&Series y puede leerse aquí. Después ha acudido al Aguilar Film Festival donde ha obtenido premio y actualmente se encuentra en concurso en Animario en Madrid (Festival internacional de animación contemporánea que se celebra del 11 al 14 de diciembre) y ha pasado por La mirada tabú en Zaragoza (Festival internacional de cine que se celebró en Zaragoza del 2 al 13 de diciembre).
“Es mi primer cortometraje y mi primer contacto con la animación. El cómic da trabajo, pero en la animación ese trabajo se multiplica por diez, lo mismo que la dedicación»
Su cortometraje podría ser nominado a los Premios Goya. “Cuando hago un trabajo intento no tener expectativas, aunque al final quiero, obviamente, que llegue a la gente y los reconocimientos son muy agradables recibirlos, pero cuando estoy trabajando siempre pienso en disfrutar el día a día del proceso. Ahora bien, sería súper ilusionante estar nominada, ir a la gala… sería precioso”, dice Lema.
Un cortometraje hecho mediante el bordado

El jurado del Aguilar Film Festival destacó en la premiación de El cuerpo de Cristo la “visión cargada de ternura y lirismo a una cuestión tan delicada como la salud mental de las mujeres en tiempos de dictadura, y hacerlo sin restarle un ápice de profundidad y simbolismo desde una técnica, como el bordado, que en muchos casos, ocupaba gran parte del tiempo libre de aquella generación».
La técnica del bordado es, sin lugar a dudas, lo más llamativo de este cortometraje y donde más se extiende Lema en su respuesta al preguntarle ella: “A bordar aprendí de manera autodidacta a pesar de que mi madre es modista, también lo fueron mis abuelos. Ella fue la típica mujer que dejó de trabajar fuera de casa para hacerlo dentro, para cuidarnos a mi hermano y a mí, con lo cual la máquina de coser estaba en el salón de casa y yo crecí a los pies de esa máquina escuchando el pedal”.
“Sin embargo, ella nunca me quiso enseñar porque quería que yo tuviera la oportunidad de estudiar, algo que ella no pudo hacer. Quería para mí una vida mejor porque el ejercicio de coser siempre ha sido mal pagado. Pero el bordado siempre ha sido un juego para mí; lo retomé en la pandemia, inspirada por una colección de artilleras que tengo en casa, que es una técnica latinoamericana, concretamente me interesan mucho las chilenas.”
“Las artilleras eran grupos de mujeres que durante la dictadura de Pinochet utilizaban esta técnica que mezcla textil y bordado para denunciar la violencia que vivía el país. Me interesa ese carácter subversivo que puede tener el hecho de coger una técnica que históricamente ha sido impuesta a las mujeres, que se hacía en el interior de los hogares, no con una intención creativa, sino más casi para hacer su ajuar, y darle la vuelta, utilizarlo para narrar las violencias que podemos sufrir o las historias que nos interesan”, concluye Lema.
¿Qué fue lo más difícil de trasladar del cómic a la pantalla?
“Hubo una parte de investigación para saber cómo llevar el bordado a la animación. Finalmente, surgió la idea de bordar los fondos físicamente, que es como están hechos. He bordado con una máquina bordadora los más de 70 bordados que son todos los fondos. También había que valorar cómo introducir la animación, que finalmente es una animación 2D, pero que coge todas las texturas del bordado para integrarlo”, nos explica Lema.
De qué trata El cuerpo de Cristo

El cuerpo de Cristo está protagonizado por una mujer que recibe un diagnóstico psiquiátrico con el que no se siente identificada. Ella siente una presencia que la persigue y hace daño, pero cuando acude al psiquiatra ese relato no tiene cabida allí, no se siente escuchada. La medicación parece la solución absoluta a todos sus problemas y esto la empuja a buscar en el mundo de las creencias y de la religión la manera de salvarse. “Es un relato contado a través del bordado y del textil para acercarse a una temática tan difícil desde lo blando y lo tierno. Creo que son necesarios otro tipo de relatos alrededor de estas temáticas que todavía están rodeadas de tabú, de silencio y de vergüenza”, comenta Lema para quien esta obra, casi autobiográfica, califica mejor de “autoficción”.
“La historia tiene mucho de historia de vida, pero hay otras partes ficcionadas. El simple hecho de trabajar desde la memoria, hace que se ponga el acento en un sitio, otros recuerdos quedan más solapados… siempre hay una manipulación, no deja de ser una construcción”, comenta Lema.
«La historia tiene mucho de historia de vida, pero hay otras partes ficcionadas. El simple hecho de trabajar desde la memoria, hace que se ponga el acento en un sitio, otros recuerdos quedan más solapados»
Pasar la historia del cómic al corto audiovisual… tarea ardua. “El formato del cortometraje me ha obligado a pensar cuál era la esencia de la historia, qué era lo más importante de esas 170 páginas que tiene el cómic y que tenían que concretarse en 12 minutos. Hay gente que me dice que le parece muy corto. Han leído el libro y esperan verlo reflejado en el cortometraje, pero obviamente eso no es posible”, dice Lema.
“En el corto me he quedado con la historia de Adela y cómo esos demonios que la persiguen realmente existieron”, concreta Lema, quien añade dónde está el mensaje más importante que ha querido dejar plasmado en su cortometraje. “Entender como un mecanismo de defensa eso que desde la psiquiatría se podría calificar como síntoma, que es ese demonio que la persigue y que sí existió en su historia. Arrojar una mirada más amplia, no tanto de ver el síntoma como una falla o un mal en la persona, sino como algo que nos está hablando de qué le pasa realmente a la persona, aunque sea de una manera simbólica. Eso para mí es lo más importante y entender que muchas veces este tipo de trastornos o de sufrimientos psíquicos tienen una raíz en nuestra historia de vida”, ahonda Lema.
El tema de la salud mental es importante para esta creadora quien afirma que “desde la psiquiatría se viene abusando de la medicación y el objetivo final es acallar el síntoma sin ver más allá”. Una afirmación plasmada en el cortometraje. Además, en su obra se puede presentir un retazo del mundo de las creencias (más desarrollado en el cómic). Pero Bea Lema no se considera una persona religiosa, aunque sí alguien espiritual. “La espiritualidad es una experiencia muy personal que no tiene por qué estar ligada a ninguna religión. Para mí es un espacio más íntimo, que por ejemplo yo puedo vivir a través del arte, de la creación, o lo puedo sentir en la naturaleza, cuando veo un paisaje que me abruma y me siento como parte del planeta o me despierta las preguntas más existenciales de quién soy, qué hago aquí…”.
“Desde la psiquiatría se viene abusando de la medicación y el objetivo final es acallar el síntoma sin ver más allá”
El debate de la IA generativa
“No tengo ni idea del ChatGPT”, comienza afirmando Lema. “Creo que la inteligencia artificial tiene usos mejores que en el proceso creativo porque para mí se trata de un proceso de experimentación muy ligado a la ciencia humana. Nace de una necesidad de expresar y lo interesante es qué pasa cuando nos ponemos a ello, cuando nos retamos y cuando nos ponemos a escribir un guión y de repente te encuentras con un callejón sin salida. Eso es lo que me interesa explorar y que me lo haga una máquina me saca la gracia del juego. Incluso esto que mencionabas de Salaia, de que el espectador pueda ver una cosa u otra dependiendo de cómo se sienta… eso creo que ya pasa de una manera orgánica: dos personas nunca hacen la misma lectura de una película porque entran en juego sus circunstancias, su momento vital.”
“Pienso que es más interesante que la IA se use para automatizar tareas que son más tediosas como hacer la declaración de la renta”. @opinionadas

