El cine de madurez juvenil suele evocar nostalgia, pero ‘La peste’, dirigida por Charlie Polinger, prefiere sumergir al espectador en los rincones más oscuros de la adolescencia temprana. Ambientada en un campamento de waterpolo, la película utiliza su escenario acuático para crear una experiencia sensorial inquietante. El director de fotografía, Steven Breckon, evitó los tópicos de las tomas submarinas estilizadas, buscando en su lugar una estética cruda, similar a una pintura, donde el azul del cloro y la dureza de las luces fluorescentes acentúan una sensación de esterilidad y peligro latente en cada escena.
Para lograr esta inmersión, el equipo utilizó aparejos de flotación diseñados para captar la energía caótica de los cuerpos en el agua. Esta técnica permite que la cámara suba y baje con los personajes, creando un dinamismo que se sincroniza perfectamente con el diseño sonoro. Cuando la cámara se sumerge, la música y el sonido ambiente desaparecen, dejando al espectador en un vacío acústico que refuerza la alienación física y psicológica de los jóvenes protagonistas en un entorno que se vuelve progresivamente siniestro a medida que avanza la trama del filme.
Voces, drones y pop italiano original
La banda sonora, compuesta por Johan Lenox, juega un papel crucial al anunciar desde el inicio que algo absurdo está por suceder. En lugar de instrumentos convencionales, Lenox utiliza ruidos vocales propios y drones crecientes que generan una tensión casi insoportable. Los instrumentos de cuerda, cuando aparecen, lo hacen de forma áspera para sustituir las voces justo cuando la diversión del campamento termina. Esta progresión sonora es una metáfora de la pérdida de la inocencia y la llegada de una realidad mucho más violenta y ruidosa.
Curiosamente, el filme rompe su molde sombrío con una canción pop italiana original titulada «Corsa Notturna». Esta pieza suena durante una escena de fiesta y regresa en un clímax final cargado de técnicas visuales innovadoras, como un espejo giratorio de seis lados que rodea al protagonista. Con influencias que van desde ‘Carrie’ hasta ‘El resplandor’, ‘La peste’ se consolida como una obra única que explora la visceralidad de crecer, recordándonos que la adolescencia puede ser, en sí misma, una auténtica película de terror psicológico difícil de olvidar.

