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Adiós a Brigitte Bardot: la mujer que inventó la libertad moderna

El mundo del cine despide a una de sus últimas leyendas. Brigitte Bardot ha fallecido a los 91 años, dejando tras de sí un legado que va mucho más allá de su etiqueta de «sex symbol». Aunque en 1956 la película ‘Y Dios creó a la mujer’ la presentó como un objeto de deseo, Bardot logró algo que pocas estrellas de su época consiguieron: apropiarse de su propia imagen. Mientras Marilyn Monroe aún mantenía un pie en el pasado, «BB» fue la niña del mundo venidero, encarnando un tipo de abandono erótico despojado de las viejas limitaciones de la femme fatale.

En la cinta de Roger Vadim, su personaje, Juliette, no era una cazafortunas ni una víctima; era una mujer que hacía lo que quería. Como señaló la filósofa Simone de Beauvoir, el erotismo de Bardot no era mágico ni misterioso, sino «agresivo» y real. Ella no era una presa, era una cazadora que miraba a los hombres como iguales, rompiendo el molde de la domesticación que la sociedad de la época intentaba imponerle.

La madurez de ‘El desprecio’

Si su debut la convirtió en sensación, fue en ‘El desprecio’ (1963), de Jean-Luc Godard, donde Bardot demostró su verdadera talla actoral. En esta obra cumbre del cine moderno, interpretó a Camille, una mujer cuyo amor por su marido simplemente se extingue. Sin dramas innecesarios, Bardot retrató la «conciencia de la nueva mujer»: el derecho a elegir y la realidad de que los sentimientos pueden cambiar de forma inaccesible para el hombre.

Su actuación en la famosa secuencia del apartamento en Roma es hoy estudiada como un prodigio de naturalismo emocional. Bardot no solo actuaba; proyectaba una identidad erotizada inseparable de su arte, influyendo en generaciones posteriores de actrices, desde Uma Thurman hasta Sydney Sweeney.

Bardot se retiró joven del cine para dedicarse al activismo, pero su huella en la pantalla es imborrable. Si Dios creó a la mujer, Brigitte Bardot nos hizo sentir que ella se creó a sí misma, forjando un camino de valentía sensual que cambió el séptimo arte para siempre.