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Rondallas: la música como vía de reencuentro tras una tragedia colectiva

La película parte de un suceso que marcó a varias generaciones: el hundimiento de un barco pesquero que sumió al pueblo en un largo periodo de silencio y luto. Tras ese tiempo de recogimiento, vecinos de todas las edades empiezan a sentir que ha llegado el momento de reencontrarse, no solo entre ellos, sino también con una tradición que había quedado al borde de la desaparición. Ese punto de unión es la rondalla, una agrupación popular de música tradicional gallega que, en la historia, se convierte en el eje alrededor del cual se articula la recuperación emocional de la comunidad.

Rondallas presenta un retrato coral de un pueblo que decide volver a tocar junto, con instrumentos que pasan de mano en mano entre niños, adultos y mayores. El objetivo inmediato es participar en un certamen frente a localidades vecinas, pero el verdadero impulso es recuperar la alegría compartida, reconstruir vínculos rotos y reafirmar una identidad común que había quedado suspendida tras la tragedia.

Desde un enfoque informativo, la película pone en valor una tradición musical profundamente arraigada en Galicia. Las rondallas, lejos de ser un elemento decorativo o folclórico, funcionan aquí como un lenguaje emocional compartido, capaz de unir generaciones y de expresar aquello que no siempre puede decirse con palabras. En el relato, la música actúa como un espacio seguro para el reencuentro y la expresión del dolor acumulado.

Uno de los ejes narrativos se centra en la relación entre un padre y una hija, cuyo reencuentro no se produce a través del diálogo directo, sino mediante la reconstrucción de la rondalla local. Este proceso convierte a la agrupación musical en un puente emocional, tanto a nivel íntimo como colectivo, reforzando su papel como símbolo de continuidad cultural.

Un reparto coral para una historia comunitaria

El largometraje está protagonizado por Javier Gutiérrez, María Vázquez, Judith Fernández, Tamar Novas, Carlos Blanco y Fer Fraga. A ellos se suman Xosé A. Touriñán, Marta Larralde y la niña Lola López Rodríguez, conformando un elenco que combina intérpretes consolidados con nuevas generaciones, en sintonía con el espíritu intergeneracional que atraviesa la historia.

Daniel Sánchez Arévalo, tras títulos como AzulOscuroCasiNegro, Gordos o La gran familia española, regresa con una propuesta que se apoya en la comedia dramática para abordar cuestiones como el duelo, la pertenencia y la necesidad de reconstrucción colectiva. En Rondallas, el director vuelve a explorar dinámicas familiares y comunitarias, situándolas en un contexto rural donde la tradición adquiere un peso central.

La película ofrece también una mirada a la vida cotidiana de un pueblo marinero, a sus rutinas, sus silencios y sus formas de relación tras una pérdida compartida. La reconstrucción de la rondalla se presenta como un proceso gradual, lleno de resistencias y recuerdos, pero también como una oportunidad para recuperar la ilusión y la capacidad de proyectarse hacia el futuro. Rondallas se estrena en cines el 1 de enero de 2026. @mundiario