El largometraje sitúa su mirada en Bangladesh, uno de los países más expuestos a los efectos del calentamiento global. A través de las historias de Lokkhi Mondol, Mohd Zia Hasan y Shakila Islam, Black Water pone rostro a una realidad que afecta ya a millones de personas: el desplazamiento forzado provocado por la subida del nivel del mar, la intensificación de las lluvias y la alteración constante de los grandes sistemas fluviales del país.
La película se articula como un relato humano que conecta las trayectorias vitales de sus protagonistas con un contexto geográfico y político marcado por la vulnerabilidad climática. Bangladesh, gran delta formado por los ríos Ganges, Brahmaputra y Meghna, se enfrenta a un proceso continuo de transformación territorial. Durante la temporada de monzones, los cauces cambian, las tierras se erosionan y comunidades enteras se ven obligadas a abandonar sus hogares.
Black Water contextualiza estas historias personales dentro de proyecciones demográficas y medioambientales que dibujan un escenario de gran complejidad. Las estimaciones apuntan a que, en 2050, Bangladesh alcanzará los 220 millones de habitantes, mientras que una parte significativa de su territorio quedará sumergida de forma permanente. Este proceso podría provocar el desplazamiento de entre 20 y 30 millones de personas, configurando una migración masiva sin precedentes en la historia reciente.
El documental plantea preguntas clave sobre el futuro inmediato del país y de la región. El crecimiento constante de Daca, una de las megaciudades más densamente pobladas del mundo, aparece como un punto de tensión ante la llegada de poblaciones desplazadas desde las zonas rurales inundadas. El filme explora las consecuencias sociales de este fenómeno, desde la presión sobre las infraestructuras urbanas hasta la incertidumbre sobre los destinos de quienes se ven obligados a abandonar sus tierras.
La propuesta de Natxo Leuza se inscribe en una línea de cine documental que aborda el cambio climático desde su impacto directo en las personas. El enfoque se apoya en la observación del día a día de los protagonistas y en la relación entre sus decisiones vitales y un entorno natural cada vez más inestable. De este modo, Black Water conecta la dimensión local de Bangladesh con un fenómeno de alcance global.
El recorrido internacional del documental refuerza su visibilidad en los principales foros especializados. Tras su estreno mundial en competición en CPH:DOX 2025, celebrado en Copenhague, la película ha sido seleccionada en festivales como Film Festival Cologne 2025. A este itinerario se suma su elección por parte de European Film Promotion para el programa Europe! On Demand 2025, una iniciativa orientada a impulsar la presencia de documentales europeos en el mercado norteamericano ante distribuidores y compradores internacionales.
Black Water participa en la edición 2026 de FIPADOC, que se celebra en Biarritz del 23 al 31 de enero, dentro de la sección Impact Documentary. @mundiario




