La actriz Renate Reinsve, tras su reciente nominación al Oscar por Valor sentimental, regresa a la gran pantalla con Butterfly, un proyecto que desafía las convenciones estéticas de la industria. Bajo la dirección de Itonje Søimer Guttormsen, Reinsve se aleja de su imagen glamurosa para interpretar a Lily, una artista de performance que utiliza su apariencia como un escudo contra la mirada masculina y las normas de belleza tradicionales. Lily es un personaje que se siente agotado, poco saludable y que rechaza integrarse en lo que la sociedad espera de una mujer.
Un duelo fraternal en Gran Canaria
La película, presentada con gran éxito en los festivales de Gotemburgo y Róterdam en este 2026, sitúa a Reinsve y Helene Bjørneby en las Islas Canarias. Allí, dos hermanas intentan reconciliarse con el pasado tras la muerte de su madre, una mujer que las descuidó para fundar un centro de sanación. Para Reinsve, el atractivo de la cinta reside en su capacidad para mezclar la ficción con el tono documental, utilizando actores no profesionales que aportan una verdad cruda al relato. La actriz confiesa su admiración por los cineastas que desafían lo establecido, encontrando en el estilo poco convencional de Guttormsen el refugio perfecto para explorar personajes complejos.
El auge del cine noruego en 2026
El estreno de Butterfly coincide con un momento histórico para el cine de Noruega, impulsado por el fenómeno de los Oscar. No obstante, la directora Itonje Søimer Guttormsen aprovecha el foco mediático para reclamar una mayor diversidad en la financiación. Según la cineasta, el éxito en los premios no debería eclipsar al cine de autor más arriesgado, especialmente en un momento donde muchos profesionales abandonan la industria por falta de recursos. Con esta obra, Guttormsen busca expandir su universo cinematográfico, ofreciendo su película más accesible hasta la fecha sin comprometer la valentía artística que la caracteriza.
