El cine de Bangladesh reclama su lugar en la escena internacional con una fuerza inusitada en este febrero de 2026. Tras alzarse con el prestigioso premio Big Screen en el Festival de Róterdam, la película Master, del director Rezwan Shahriar Sumit, se presenta como una obra necesaria y punzante. A través de la caída en desgracia de un profesor de historia idealista, la cinta ofrece una radiografía universal sobre cómo la maquinaria del poder devora los principios sociales, demostrando que la ambición política es un lenguaje que no entiende de fronteras.
Del aula a la corrupción institucional
La trama sigue a Jahir (Nasir Uddin Khan), un carismático profesor en una zona rural que decide dar el salto a la política local con una campaña liberal basada en la educación y los derechos de las mujeres. Sin embargo, su rotunda victoria es solo el inicio de su fin. Al llegar al poder, Jahir descubre que sus ideales chocan frontalmente con una burocracia corrupta y criminales locales que no aceptan su enfoque limpio. La película brilla especialmente al introducir al personaje de la «Oficial Nirbahi», interpretada por la magnética Azmeri Haque Badhon, una burócrata astuta que personifica los compromisos morales necesarios para sobrevivir en un sistema hostil.
Una historia sobre el olvido del pasado
A pesar de que los paisajes rurales están retratados con una fotografía de tonos pasteles casi reconfortantes, el alma de Master es oscura y desencantada. A medida que Jahir se aleja de su familia y de sus promesas de igualdad, la película se convierte en una advertencia sobre la fragilidad de la ética. Como bien señala su esposa en un momento clave de la trama: «Eres profesor de historia, pero has aprendido muy poco del pasado». Es esta ironía la que eleva a la cinta por encima del drama convencional, convirtiéndola en una de las citas imprescindibles del cine mundial en este 2026.
