El Festival Internacional de Cine de Panamá (IFF Panamá) concluyó este 12 de abril su 14ª edición consolidando a Abner Benaim como el gran profeta en su tierra. El director de Plaza Catedral se llevó el codiciado Premio del Público por su documental ‘Paraíso tropical’, una obra profundamente personal en la que investiga el accidente aéreo de 1994 que cobró la vida de su tío. «Este premio sella un momento inolvidable», declaró Benaim, destacando la conexión emocional inmediata que logró con los asistentes en este 2026.
Fomento a la industria y al talento regional
El festival no solo celebró el cine terminado, sino que impulsó el futuro de la región a través de sus secciones de industria. La costarricense Sofía Quiros obtuvo el premio de posproducción por el drama Silent Birds, mientras que el dominicano Jeissy Trompiz destacó con El lenguaje del agua. Pituka Ortega-Heilbron, presidenta de la fundación, subrayó la importancia del cine como refugio emocional en tiempos de incertidumbre, convirtiendo a Panamá en un vibrante punto de encuentro para el diálogo cultural con el resto del mundo.
Un grito por los derechos indígenas y la diversidad
La representación indígena fue el eje vertebral de esta edición. Desde la apertura con Runa Simi, que muestra el doblaje de El Rey León al quechua, hasta el panel liderado por Jayro Bustamante sobre la visibilidad de los pueblos originarios. Filmes como Montañas de fuego y ‘En busca del indio conejo’ demostraron que el cine actual es una herramienta clave para la preservación de lenguas en peligro y la denuncia de la corrupción. El festival cerró reafirmando su compromiso con las comunidades marginadas, elevando la dignidad de sus luchas a la gran pantalla.
