La protagonista del largometraje es Edith, una periodista de cuarenta años que optó por afrontar la maternidad sin pareja a través de un proceso de reproducción asistida. Convencida de que podía construir una familia por sí misma, inicia una nueva etapa marcada por la crianza de su hijo y la responsabilidad de asumir en solitario todas las decisiones relacionadas con su educación y bienestar.
Sin embargo, la realidad cotidiana termina resultando más compleja de lo que había imaginado. Las exigencias de la crianza, las dudas sobre el futuro y la presión de ejercer simultáneamente distintos roles dentro del entorno familiar comienzan a generar interrogantes que afectan a su estabilidad emocional. En ese contexto, un descubrimiento inesperado altera el rumbo de su vida.
La historia da un giro cuando Edith logra averiguar la identidad del hombre que donó el esperma que permitió el nacimiento de su hijo. Movida por la curiosidad y por una serie de preguntas que llevan tiempo acompañándola, decide acercarse a él utilizando como excusa una entrevista para el periódico donde trabaja. Lo que comienza como un encuentro aparentemente profesional termina desencadenando una cadena de acontecimientos con consecuencias personales para todos los implicados.
Una reflexión sobre la familia, la identidad y los vínculos contemporáneos
La película utiliza este punto de partida para abordar cuestiones relacionadas con los nuevos modelos familiares y las transformaciones que han experimentado los conceptos tradicionales de maternidad y paternidad durante las últimas décadas.
A través de Edith, el relato muestra las contradicciones, las inseguridades y las responsabilidades que acompañan a una madre que ha tomado la decisión de criar sola a su hijo. Al mismo tiempo, explora cómo la búsqueda de respuestas sobre los propios orígenes puede abrir conflictos emocionales y éticos difíciles de resolver.
La trama plantea interrogantes sobre el papel de la biología en la construcción de los vínculos familiares y sobre los límites que algunas personas están dispuestas a cruzar cuando creen actuar en beneficio de sus hijos. Sin recurrir a planteamientos simplistas, la historia sigue el impacto que una decisión aparentemente privada puede tener sobre varias vidas.
La película está protagonizada por Lisa Loven Kongsli, conocida internacionalmente por su trabajo en Fuerza mayor, donde interpreta a Edith. Junto a ella participa Herbert Nordrum, actor que alcanzó una notable repercusión gracias a su papel en La peor persona del mundo.
Ambos encabezan un reparto que da forma a una historia íntima centrada en las emociones y en las consecuencias personales de decisiones que afectan a varias generaciones. La película combina elementos dramáticos con una exploración de las relaciones contemporáneas y de las nuevas formas de entender la familia en el siglo XXI.
Solomamma, debut cinematográfico de Janicke Askevold en el largometraje de ficción, llegará a los cines españoles el próximo 12 de junio, presentando una historia que aborda la maternidad en solitario desde una perspectiva centrada en las experiencias personales, las relaciones humanas y las preguntas que surgen alrededor de la identidad y los vínculos familiares. @mundiario




