La casa de las conejitas (The House Bunny) es una comedia estadounidense de 2008 que se convirtió en un éxito menor de taquilla y que es recordada por su reparto juvenil y por el papel protagónico de Anna Faris. La película fue dirigida por Fred Wolf y producida por Happy Madison Productions, la compañía de Adam Sandler. La trama, aunque con tintes superficiales, es una sátira sobre los estereotipos de la cultura de las hermandades universitarias y explora temas de autoaceptación y la importancia de la hermandad femenina.

La historia se centra en Shelley Darlingson (interpretada por Anna Faris), una joven glamurosa y de buen corazón que ha pasado toda su vida adulta viviendo en la icónica Mansión Playboy como una de las «conejitas» favoritas de Hugh Hefner. Justo un día después de cumplir 27 años (la edad límite que ella cree erróneamente), Shelley recibe una carta anónima que la hace creer que ha sido expulsada de la Mansión. Sin un lugar a dónde ir y sin ninguna habilidad para la vida real más allá del glamour, Shelley busca trabajo y encuentra refugio en la hermandad universitaria Zeta Alpha Zeta (ZAZ).
Transformación y Aceptación en ZAZ
La hermandad ZAZ es el polo opuesto a la vida de Shelley. Sus siete miembros son socialmente ineptas, académicamente brillantes y están a punto de perder su casa debido a la falta de nuevas integrantes. El grupo está formado por personajes excéntricos y marginados, entre ellos Natalie (Emma Stone en uno de sus primeros papeles), la líder intelectual del grupo; la malhumorada Mona (Kat Dennings), y Harmony (Katharine McPhee), una estudiante con un cinturón de castidad.
Shelley se propone utilizar su conocimiento sobre belleza, moda y, sobre todo, sobre cómo atraer a los chicos, para reformar a las chicas de ZAZ y salvar la hermandad. Lo que comienza como una transformación superficial enseñando a las chicas a usar maquillaje y ropa de moda se convierte en una lección mutua: Shelley aprende a valorar la inteligencia y el respeto por sí misma, mientras que las chicas de ZAZ aprenden que la popularidad no requiere sacrificar la individualidad. La comedia culmina con una rivalidad con la hermandad top del campus, Phi Iota Mu, y un concurso para salvar la casa de ZAZ, demostrando que la verdadera belleza reside en la aceptación propia.

