En este 2026, el cine báltico sigue ganando terreno en la escena internacional con propuestas tan arriesgadas como Cómo divorciarse durante la guerra. La película narra la historia de Marija, una ejecutiva de éxito, y Vytas, un guionista estancado, quienes deciden poner fin a su matrimonio justo cuando Rusia invade Ucrania. Blaževičius logra equilibrar con maestría la angustia personal con la colectiva, explorando cómo una crisis de escala histórica puede servir tanto de perspectiva como de distracción para los problemas egoístas del hogar.
Activismo y contradicciones sociales
Protagonizada por los magníficos Žygimantė Elena Jakštaitė y Marius Repšys, la cinta brilla por su realismo seco y una puesta en escena de cuadros fijos que evitan el sentimentalismo. Mientras Marija dimite de su empresa en una protesta algo superficial, Vytas se sumerge en el activismo performativo y el voluntariado. La película cuestiona constantemente si estas acciones son gestos genuinos de solidaridad o meros mecanismos de defensa para no enfrentar el colapso interno de sus propias vidas. La inclusión de una familia de refugiados en el hogar de Marija sirve como detonante para mostrar las hipocresías de una clase media que abraza teorías humanistas pero rechaza las incomodidades de la práctica cotidiana.
Un auge creativo en Lituania
Tras su éxito en Sundance, esta obra confirma el excelente estado de salud del drama doméstico lituano. Blaževičius se aleja de la retórica bélica para entregar una fábula moral sobre la supervivencia emocional en sistemas excluyentes. Con una banda sonora nerviosa y una fotografía grisácea que captura el invierno tardío de Europa del Este, la película invita al espectador a reflexionar sobre sus propias prioridades. Es un relato empático pero quirúrgico que demuestra que, aunque el mundo esté en llamas, las heridas del corazón siguen reclamando su propio espacio, por mezquino que esto pueda parecer a simple vista.
