La película ‘David’ ha llegado a las salas con una ambición clara: elevar el cine basado en la fe a los estándares de calidad de estudios como Pixar o DreamWorks. Aunque la historia del pastor que derrota al gigante Goliat es conocida por todos, la cinta dirigida por Brent Dawes y Phil Cunningham va más allá, explorando la vida del protagonista mucho después de su famoso enfrentamiento y narrando su ascenso al trono de Israel.
Lo más impactante de esta producción es su factura visual. La crítica ha destacado la asombrosa textura de los paisajes polvorientos de la antigua Judea y, especialmente, el realismo de los tejidos y textiles, que muestran una especificidad táctil casi inédita en el cine independiente de animación.
Entre la fe y la fórmula de Hollywood
A pesar de su espectacularidad técnica, la película no escapa de los tropos clásicos del «viaje del héroe». Con canciones originales del artista cristiano Jonas Myrin, ‘David’ sigue una estructura que recuerda a clásicos como ‘El príncipe de Egipto’, aunque algunos sectores señalan que el guion mantiene un tono solemne y declamatorio que deja poco espacio al humor.
El reparto de voces cuenta con figuras como Brandon Engman y el cantautor Phil Wickham, quienes logran transmitir la emotividad necesaria para conectar con un público familiar que busca historias con valores espirituales, pero presentadas con un envoltorio visual de primera categoría.
Un triunfo contra los «Goliats» de la taquilla
El rendimiento de ‘David’ en las salas ha sido, irónicamente, una historia de David contra Goliat. En su estreno, la película ha logrado posicionarse con fuerza, resistiendo el empuje de ‘Avatar: Fuego y ceniza’ y superando en diversos mercados a la nueva película de Bob Esponja. Este éxito confirma la buena salud de las producciones de Angel Studios y su capacidad para movilizar a una audiencia masiva durante la temporada navideña.

