Estrenada en 2003, Destino final 2 (Final Destination 2) es la secuela directa de la exitosa película de terror sobrenatural de 2000. Dirigida por David R. Ellis, la película no solo repitió la fórmula de su predecesora, sino que la expandió, ofreciendo muertes más elaboradas, visualmente impactantes y una de las escenas de apertura más icónicas del género.

La película comienza con Kimberly Corman (A. J. Cook), una joven que tiene una premonición aterradora mientras conduce: un brutal accidente de tráfico masivo en la Ruta 23. Al detener su vehículo e impedir la entrada a la autopista a varios conductores, Kimberly, sin saberlo, salva a un pequeño grupo de personas que debían morir en el desastre.
El Diseño de la Muerte
El principal atractivo de la saga es el concepto de que la Muerte, al ser engañada, vuelve para reclamar las vidas de los supervivientes en el orden exacto en que debían morir, utilizando complejos y absurdos «accidentes» domésticos. Destino final 2 llevó esto a un nuevo nivel de inventiva, con muertes que involucraban explosiones de airbags, ascensores que caen y cercas de alambre de espino.
El guion, coescrito por J. Mackye Gruber y Eric Bress, introduce además un elemento de continuidad crucial: el grupo de supervivientes busca la ayuda de Clear Rivers (Ali Larter), la única superviviente de la primera película, para entender la compleja regla de la Muerte y buscar una forma de romper la cadena fatal. Una de las soluciones que se proponen es que «una nueva vida puede vencer a la Muerte», lo que añade una capa de urgencia y desesperación a la trama.
Aunque recibió críticas mixtas, Destino final 2 fue un éxito de taquilla, consolidando la franquicia como un referente del terror slasher de principios de los 2000, conocido por su ingenio gore y su alto factor de adrenalina.

