La actriz Hannah Einbinder, estrella de la serie ‘Hacks’, ha arremetido contra la industria del entretenimiento por lo que considera una falta de compromiso ético ante la crisis humanitaria en Gaza. Durante su participación en un reciente podcast, Einbinder expresó su profunda frustración hacia colegas que, contando con todos los privilegios imaginables, optan por mantener un silencio absoluto. La ganadora del Emmy, quien ya se hizo viral al pedir la libertad de Palestina en su discurso de aceptación, señaló que la pasividad de Hollywood ante ciertos conflictos internacionales evidencia un sesgo racial y cultural profundo que impide una empatía universal en la industria.
El sesgo de la empatía en la industria
Einbinder fue tajante al afirmar que, en el entorno de las grandes productoras estadounidenses, parece necesario que los problemas afecten directamente a personas blancas para que la comunidad se movilice de forma masiva. Comparó el silencio actual con la rápida reacción que surge cuando figuras de la televisión como Jimmy Kimmel o Stephen Colbert ven amenazada su libertad de expresión por presiones políticas. Según la actriz, se ignoró sistemáticamente el silenciamiento previo de estudiantes, autores y periodistas palestinos, y solo se encendieron las alarmas cuando hombres blancos de primera línea sufrieron las consecuencias del clima político autoritario que, a su juicio, atraviesa Estados Unidos.
Almodóvar y la crítica al sistema democrático
A estas críticas se ha sumado el cineasta español Pedro Almodóvar, quien presentará su nueva película ‘Navidad amarga’ en la competición oficial del Festival de Cannes. Almodóvar lamentó el tono apolítico de la última gala de los Oscar y destacó que las pocas voces críticas, como la de Javier Bardem, provinieron mayoritariamente de Europa. El director fue más allá al cuestionar el estado actual de la democracia en EE. UU., calificando el régimen vigente de totalitario. Expresó su tristeza por cómo los mecanismos de voto han permitido la erosión de libertades fundamentales, convirtiendo a la industria en un espacio donde el miedo prevalece sobre la denuncia social.
