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El cine mundial se une contra la represión en Irán

La industria del cine mundial ha alzado la voz este enero de 2026 contra la escalada de violencia en Irán. Un total de 800 profesionales, liderados por figuras de la talla de Yorgos Lanthimos, Juliette Binoche y Marion Cotillard, han firmado un manifiesto donde condenan «en los términos más enérgicos posibles» los crímenes organizados por la República Islámica. El comunicado surge tras una represión masiva que, según fuentes independientes, ha dejado ya más de tres mil ciudadanos muertos, incluidos menores y mujeres.

El detonante de esta movilización ha sido el recrudecimiento de las tácticas del régimen para silenciar la disidencia. El reconocido director Jafar Panahi denunció recientemente el asesinato de su colega Javad Ganji, ocurrido el pasado 9 de enero. Según Panahi, las fuerzas de seguridad no solo dispararon contra el joven cineasta, sino que intentaron manipular su memoria colgando pancartas falsas que lo presentaban como un leal al gobierno, una estrategia para «enterrar la verdad bajo la represión judicial».

El cine como último bastión contra el olvido

El manifiesto subraya que el cierre nacional de internet en Irán busca ocultar las violaciones sistemáticas de los derechos humanos. «Consideramos el silencio como complicidad en el crimen», afirma el texto, que insta a festivales e instituciones culturales a reconsiderar sus relaciones con los organismos oficiales iraníes. La presión internacional crece mientras directores locales como Majid Barzegar y Behtash Sanaeiha siguen sufriendo interrogatorios y amenazas por sus declaraciones contra la violencia estatal.

Irán ha utilizado históricamente el cine como un vehículo de resistencia, y este 2026 no es la excepción. La película de Panahi, Fue solo un accidente, representa a Francia en la carrera por los Oscar tras su éxito en festivales. En este contexto de máxima tensión, el lema «Mujer, vida, libertad» vuelve a resonar en las alfombras rojas y foros internacionales, recordando que, a pesar de los arrestos masivos y las desapariciones, la comunidad artística global se niega a permitir que la masacre sea borrada de la historia.