Veinte años después de que Miranda Priestly aterrorizara a sus asistentes, la secuela de ‘El diablo viste de Prada’ ha desplazado su objetivo hacia el nuevo poder global: los magnates tecnológicos. Tras su estreno mundial en el Lincoln Center, los rumores confirman que la película utiliza al personaje de Emily Blunt para parodiar abiertamente a Lauren Sánchez Bezos. La trama presenta a una Emily evolucionada como la compañera de un multimillonario (interpretado por Justin Theroux) que busca comprar la revista Runway, en una clara referencia a los supuestos intentos de los Bezos por adquirir Condé Nast.
Una sátira feroz sobre el poder y la transformación física
La película no se guarda nada al retratar la transformación de la pareja. El personaje de Theroux, una mezcla entre Jeff Bezos y Elon Musk, refleja el drástico cambio físico tras alcanzar la riqueza extrema, un guiño directo a la nueva imagen de «gimnasio y yate» del fundador de Amazon. Además, la inclusión de Lucy Liu como la exesposa filántropa parece ser una alusión directa a MacKenzie Scott. Esta crítica llega en un momento de tensión, ya que los Bezos son copresidentes y patrocinadores financieros de la próxima Gala del Met, donde coincidirán con el elenco de la cinta.
El respaldo de Anna Wintour y la polémica en Nueva York
A diferencia del libro original, esta secuela parece contar con el beneplácito de la editora de Vogue, Anna Wintour, quien incluso protagoniza la portada de su revista junto a Meryl Streep. Sin embargo, la sátira ha generado incomodidad en el círculo social de Manhattan, especialmente por la posible confrontación entre Blunt y Sánchez Bezos en la alfombra roja del Met. Mientras activistas convocan boicots contra la «Gala Bezos», la película se posiciona como una crítica mordaz a la influencia de los oligarcas en el mundo de la moda y los medios de comunicación.
