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El peso: Ethan Hawke brilla en un crudo homenaje al cine de acción de los 70

En este enero de 2026, el Festival de Cine de Sundance ha sido testigo del renacimiento de un género que parecía olvidado: el cine de aventuras «fuera de la red». Dirigida por el debutante Padraic McKinley, El peso (The Weight) se presenta como un homenaje visceral a clásicos como Carga maldita y El desafío. La cinta nos transporta a 1933, en plena Gran Depresión, donde un grupo de convictos debe transportar media tonelada de oro robado a través de los densos y hostiles bosques de Oregón. Aunque la película ha sido tildada de «ardua» en ciertos tramos, la presencia de un Ethan Hawke en estado de gracia eleva la propuesta a otro nivel.

Un duelo de titanes en la Gran Depresión

Hawke interpreta a Murphy, un mecánico brillante y proactivo que termina en un campo de trabajo tras un enfrentamiento con agentes corruptos. Su única salida es aceptar una misión suicida propuesta por el alcaide Clancy, interpretado por un imponente Russell Crowe. La tarea consiste en mover lingotes de oro durante cinco días por terrenos casi impenetrables. Hawke, que recientemente recibió el reconocimiento de la Academia por su papel en Blue Moon, entrega aquí su actuación más física hasta la fecha. Su Murphy es un «solucionador» que debe lidiar no solo con el peso del metal, sino con la desconfianza de sus compañeros de prisión y la constante amenaza de ejecución.

La película destaca por su enfoque en la ingeniería y la psicología humana. En una de las secuencias más comentadas del festival, el grupo debe cruzar un puente de cuerda desvencijado que solo soporta el peso de un hombre y un lingote a la vez. Es en estos momentos de tensión pura donde la banda sonora de Latham y Shelby Gaines realiza un trabajo excepcional, acentuando el suspense mientras el equipo lucha contra las leyes de la física y la fatiga extrema.

Alegoría social y política racial

Más allá de la acción, el guion introduce una capa de comentario social y política racial. El grupo de prisioneros, que incluye a personajes de diversas etnias como Singh (Avi Nash) y Anna (Julia Jones), una mujer nativa, funciona como una alegoría de las víctimas de un sistema injusto. A través de sus interacciones, la película explora cómo los oprimidos son obligados a realizar el trabajo más duro para beneficiar a los corruptos poseedores del poder en un 2026 que aún resuena con estas temáticas.

A pesar de algunas inconsistencias narrativas, El peso se consolida como un ejercicio cinematográfico valiente. McKinley logra que el espectador sienta cada golpe, cada gota de sudor y el agotamiento de una travesía que parece interminable. Esta apuesta por el realismo táctico es un respiro necesario para los amantes del cine con carácter.