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«El Spanish Film Festival Ireland es un festival pequeño, pero con un alto valor artístico»

El Spanish Film Festival Ireland (SFFI) celebra su segunda edición en Galway del 22 al 26 de enero. Un festival de cine español en Irlanda, un país donde “no llega cine español a las salas, solo al Irish Film Institute, el equivalente al ICAA en España, pero sin subvencionar películas”, nos dice Teresa Lavina, directora del SFFI, en esta entrevista.

El trabajo es doble: hacer crecer un festival y hacerlo entre una población a la que el cine español –sin doblar– no le atrae especialmente. Incluso, ir al cine supone un esfuerzo económico grande. “Al público de habla inglesa no le interesa ver cine en otros idiomas; es una pena porque en España se hacen películas fabulosas. Y las que llegan dobladas, como la animación de Buffalo Kids, tienen muy poca duración en los cines, por no hablar del precio que tiene que pagar una familia para ir al cine. Realmente hacen un esfuerzo”, cuenta Lavina.

El SFFI es totalmente gratuito y es soportado económicamente por entidades públicas en su totalidad. “El Arts Council de Irlanda, Acción Cultural Española, la embajada de España en Irlanda, el Instituto Cervantes… son apoyos muy buenos para nosotros. También del ICAA, pero ellos no pueden subvencionar el festival porque se ubica fuera de España, aunque contamos con su presencia a través, este año, de Miriam de Miguel, encargada del Industry Talk sobre coproducción con España”, explica Lavina.

Este es uno de los objetivos del festival: provocar el nacimiento de coproducciones cinematográficas entre ambos países y ofrecer a España como un país de rodaje. La producción cinematográfica en Irlanda en 2026 está en una fase sólida de crecimiento, con un ecosistema apoyado por políticas públicas, un mix saludable de contenido local e internacional y presencia en mercados y festivales internacionales. Aunque Lavina profundiza más en las altas capacidades que puede ofrecer España en cuanto a “profesionales y equipamiento técnico” al mercado irlandés que a la inversa.

¿Y por qué en Galway? “Es Ciudad de Cine de la UNESCO y eso le da caché. Además, es un sitio donde se concentra un mayor volumen de músicos, artistas, filmmakers… de toda Irlanda. Por último, yo vivo aquí”.

Un festival pequeño, pero con un alto valor artístico

“El festival está por hacerse”, dice Lavina. “Es como un bebé: el año pasado salió del útero y este año da sus primeros pasos”, explica su directora de manera muy visual. Los directores Julio Medem, Paul Urkijo o Gaizka Urresti son la punta de lanza de los invitados al SFFI de este año, haciendo notar, de este modo, el alto apoyo institucional a esta iniciativa que apuesta más por “películas para todos los públicos que por cine experimental; ahora mismo no es el momento de ese tipo de películas; queremos, además, atraer a una audiencia joven”, explica Lavina.

Entre los largometrajes que conforman la selección de esta segunda edición del SFFI figuran 8, la nueva película de Julio Medem protagonizada por Ana Rujas y Javier Rey; Romería, de Carla Simón, una de las películas más destacadas del año y presente en numerosos festivales internacionales; Irati, de Paul Urkijo, uno de los hitos del cine en euskera reciente; Sorda, de Eva Libertad, que ha destacado en la temporada de premios; Eloy de la Iglesia, adicto al cine, documental de Gaizka Urresti sobre la figura del cineasta transgresor; y Buffalo Kids, la aventura animada de Pedro Solís García y Juan Jesús García Galocha.

El amor-odio de Teresa Lavina

Lavina es profesora de clases de innovación social en la universidad y colegios de Irlanda, pero, además, dedica su tiempo al cine. Empezó como actriz, “pero dejé de ser actriz porque mi acento me llevaba a hacer papeles de prostituta, aquí en Irlanda, muerta normalmente. Abandoné eso y me dediqué a dirigir teatro”, cuenta la directora del SFFI a Cine&Series de MUNDIARIO. Tras el teatro, llegó la televisión, el cine y tocar diferentes palos, desde la producción a la dirección… “Tengo una relación tóxica con el cine: odio el cine, pero me atrae desde los 15 años. Me estresa muchísimo, quiero dejarlo y no puedo. Me encanta la parte creativa, no soy nadie sin crear, pero odio la parte burocrática y el estrés que me produce”, se sincera. @opinionadas