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Emilia Clarke dinamita el género de espías con una serie irreverente, feminista y adictiva

Durante décadas, las historias de espías han seguido un patrón casi inamovible: agentes hipercualificados, conspiraciones sofisticadas y un universo dominado por hombres que operan en la sombra. Ponies parte de ese imaginario reconocible para darle la vuelta con descaro y mala leche. Su gran acierto es cambiar el punto de vista: aquí no hay superagentes, sino dos secretarias consideradas irrelevantes por la CIA que, precisamente por ello, se convierten en las piezas más peligrosas del tablero.

La serie, ya disponible en SkyShowtime, sitúa su acción en 1977, en el tramo más áspero de la Guerra Fría. Beatrice Grant (Emilia Clarke) y Twila Hasbeck (Haley Lu Richardson) trabajan en la embajada estadounidense en Moscú y comparten algo más que despacho: ambas pierden a sus maridos, agentes de la CIA, en una misión rodeada de silencio, contradicciones y secretos mal enterrados. Cansadas de explicaciones vagas y de ser tratadas como meras viudas decorativas, deciden hacer lo impensable: infiltrarse en el mundo del espionaje para descubrir qué ocurrió realmente.

A partir de ese punto, Ponies construye un relato tan tenso como irónico, en el que el desconcierto inicial de las protagonistas convive con situaciones de alto riesgo, dobles lealtades y un permanente juego de máscaras. Bea, formada y meticulosa, contrasta con la impulsividad caótica de Twila, dando lugar a una dinámica que aporta humanidad, humor y ritmo a una trama que no renuncia a la intriga clásica del género.

Ponies. / SkyShowtime.
Ponies. / SkyShowtime.

El reparto es uno de los pilares de la serie. Emilia Clarke se aleja del aura épica que la acompañó tras Juego de tronos para ofrecer un registro más contenido y emocional, mientras que Haley Lu Richardson se confirma como uno de los rostros más magnéticos de su generación, robando escena tras escena con una interpretación tan desarmante como feroz. A su alrededor orbitan personajes clave como el jefe de la CIA en Moscú, interpretado por Adrian Lester, una figura marcada por decisiones equivocadas y culpas no resueltas, o el ambicioso agente del KGB encarnado por Artjom Gilz, un antagonista frío y calculador que encarna el rostro más despiadado del sistema soviético.

Más allá de su trama de espionaje, Ponies destaca por su discurso. La serie funciona como una crítica directa a la invisibilidad histórica de las mujeres, especialmente en contextos de poder y conflicto. Las protagonistas son etiquetadas como persons of no interest, piezas prescindibles para una maquinaria dominada por hombres, y es precisamente desde ese desprecio estructural desde donde construyen su fuerza. La serie subraya cómo muchas mujeres han sostenido sistemas políticos y bélicos desde la sombra, para ser después borradas del relato oficial.

Esa mirada feminista no se impone desde el discurso, sino desde la acción y las relaciones entre personajes. La sororidad, la empatía y la inteligencia emocional se presentan como herramientas tan eficaces —o más— que la violencia o la autoridad jerárquica. En ese sentido, Ponies no solo revisa el género, sino que lo actualiza sin traicionar su esencia.

Completan la propuesta una cuidada ambientación setentera y una banda sonora repleta de clásicos de la época que refuerzan la identidad de la serie y acompañan el viaje emocional de sus protagonistas. Creada por Susanna Fogel y David Iserson, el dúo detrás de El espía que me plantó, la serie consta de ocho episodios de unos 50 minutos, estrenados de forma semanal.

Ponies. / SkyShowtime.
Ponies. / SkyShowtime.

Divertida, incómoda por momentos y sorprendentemente emotiva, Ponies se erige como una de las apuestas más frescas del panorama seriéfilo actual. Aunque su continuidad aún no ha sido confirmada, sus creadores ya han dejado claro que el universo de Bea y Twila tiene recorrido. Y, visto lo visto, sería un error no seguir explorándolo. @mundiario