Estrenada en el año 2003, ‘Km. 666: Desvío al infierno’ sorprendió a la audiencia con una propuesta directa, sangrienta y sin concesiones. La historia arranca con un atasco en una autopista de Virginia, lo que obliga al protagonista, Chris Flynn, a tomar un atajo por un camino forestal. Un accidente fortuito lo une a un grupo de jóvenes liderado por Jessie Burlingame (Eliza Dushku). Lo que comienza como una búsqueda de ayuda se transforma en una cacería humana cuando descubren que el bosque es el hogar de una familia de caníbales endogámicos con habilidades de rastreo letales.

A diferencia de otros títulos de la época que abusaban de los efectos digitales, la película dirigida por Rob Schmidt destacó por el uso de efectos prácticos y un diseño de maquillaje excepcional a cargo del legendario Stan Winston. Los villanos se alejaban de los monstruos sobrenaturales para presentarse como una amenaza física tangible y visceral, recuperando la atmósfera opresiva, sucia y desesperante que hizo famosas a cintas como La matanza de Texas en la década de los 70.
El legado de una franquicia incombustible
Pese a que la crítica inicial fue dividida, el éxito de ‘Km. 666’ en el mercado del alquiler y la venta doméstica en España fue masivo, lo que permitió que la historia se expandiera de forma notable. La película generó un total de cinco secuelas y un ambicioso reboot en 2021 que intentó dar un giro sociológico a la trama original. Esta longevidad confirma que la premisa del «desvío equivocado» sigue resonando en los miedos primarios del espectador moderno: la absoluta vulnerabilidad ante una naturaleza salvaje y desconocida.
Hoy, más de veinte años después, la cinta original se mantiene como la mejor de la franquicia gracias a su ritmo frenético y a unas secuencias de acción que no han perdido ni un ápice de fuerza. Para los aficionados al género en España, el título ‘Km. 666’ es sinónimo de tensión pura, consolidando a Eliza Dushku como una de las heroínas más recordadas de su generación y reafirmando que, a veces, los caminos menos transitados llevan directamente a la peor de las pesadillas.

