La nueva propuesta cinematográfica de La ahorcada supone la séptima película en la filmografía de Miguel Ángel Lamata y marca su primera incursión directa en el cine de terror puro. Tras una trayectoria vinculada principalmente a la comedia y al cine familiar, el realizador cambia de registro para abordar una historia de carácter sobrenatural que combina drama romántico, elementos góticos y una atmósfera inquietante.
El largometraje está protagonizado por Amaia Salamanca, Eduardo Noriega y la joven Cosette Silguero, y cuenta con la participación de RTVE. La historia gira en torno a una cantautora que, tras ser abandonada por su amante, se suicida en el jardín de la mansión de este. Sin embargo, su muerte no pone fin a su presencia: el fantasma permanece en la casa y desencadena una espiral de fenómenos inquietantes que alteran la vida de la familia que habita el lugar.
La película se articula como una historia de amour fou, entendida como una pasión obsesiva, oscura y destructiva. El suicidio de la protagonista, Rosa, se convierte en el detonante de una cadena de acontecimientos marcados por la locura, el horror y la progresiva descomposición emocional de los personajes. La mansión, escenario principal del relato, adquiere un papel central como espacio cerrado donde se materializan los conflictos y donde lo sobrenatural se integra en la vida cotidiana.
Un guion basado en una novela gótica contemporánea
El guion está firmado por Mayte Navales y se basa en su novela homónima. La obra literaria, definida como una pieza gótica contemporánea de carácter perturbador y emocional, traslada a la pantalla una reflexión sobre el dolor causado en las relaciones sentimentales y sus consecuencias. La adaptación mantiene el núcleo temático centrado en las contradicciones afectivas, las obsesiones y el impacto que determinados actos pueden tener más allá de la muerte.
La figura del fantasma no se limita a un recurso de terror, sino que actúa como representación de un conflicto no resuelto. La presencia espectral de la cantautora se convierte en un elemento desestabilizador que arrastra a los personajes hacia situaciones límite. En este contexto, la pequeña Patti, interpretada por Cosette Silguero, emerge como médium espiritista y como el único personaje capaz de comprender la naturaleza del mal al que se enfrentan.
El reparto principal se completa con Norma Ruiz, Anastasia Fauteck, Veki Velilla y Raúl Sanz, además de la colaboración especial de Cristina Gallego y Emilio Buale, entre otros intérpretes. La historia enfrenta a los personajes con un pasado que irrumpe de forma violenta en su presente, en un entorno donde las emociones extremas y el resentimiento adquieren forma tangible.
Un cambio de registro en la trayectoria de Lamata
Con este proyecto, Miguel Ángel Lamata amplía su registro tras títulos como Los futbolísimos, Nuestros amantes o Tensión sexual no resuelta. Si en anteriores trabajos predominaba el tono ligero o la comedia romántica, en esta ocasión el director se adentra en una narrativa marcada por el suspense psicológico y el terror sobrenatural.
La producción corre a cargo de El árbol y el ruiseñor AIE, Bemybaby Films e Imposible Films, configurando una apuesta industrial que combina experiencia previa en distintos géneros con una clara vocación de explorar nuevas vías narrativas dentro del cine español.
El estreno de La ahorcada en salas de cine está previsto para el 24 de abril.@mundiario




