El año 2025 se ha marcado como un periodo excepcional para los autores internacionales que han adoptado el ecosistema cinematográfico francés, algo que, según los expertos, ya no es una sorpresa. Los éxitos simultáneos de «It Was Just an Accident» de Jafar Panahi en Cannes y «Father Mother Sister Brother» de Jim Jarmusch en Venecia destacan la creciente importancia de Francia como socio de producción. El país ha logrado desarrollar un sistema que no solo apoya el cine nacional, sino que también domina todos los idiomas de la producción global.
El productor Charles Gillibert, presidente de Les Films du Losange y productor de títulos internacionales recientes como Resurrection de Bi Gan y The Chronology of Water de Kristen Stewart, lo resume con humor: «Haces autos eléctricos con China y películas con Francia». Gillibert atribuye este éxito a un «marco universalista» que sostiene la creatividad a través de un sistema autosuficiente. Este sistema utiliza obligaciones de inversión pública y la fuerza de sus festivales de cine para tejer voces globales en lo que él denomina un «fuerte tejido industrial cinematográfico».
El Modelo Jarmusch y la Coproducción
El caso de Jim Jarmusch sirve como un ejemplo paradigmático. Cuando el director buscó un socio europeo para su historia que cruzaba el Atlántico, recurrió a CG Cinema de Gillibert. La colaboración fue más allá de lo financiero: Gillibert ayudó a refinar el marco creativo, legal y administrativo de la película, asegurar la financiación a través del crédito fiscal internacional de Francia y supervisar el rodaje transfronterizo. Un detalle revelador fue la decisión de mover el capítulo central de la producción de Londres a Dublín, un movimiento estratégico que enriqueció los temas del filme y permitió que un equipo mixto de técnicos franceses y habituales de Jarmusch trabajaran de manera fluida en París y Dublín. La intención de Jarmusch de continuar trabajando en Francia es vista por Gillibert como una prueba de que el trabajo colaborativo fue significativo.
La influencia francesa se extiende por todo el panorama cinematográfico global. Este año, 27 candidaturas de otros países para la carrera internacional por el Oscar son coproducciones francesas, incluyendo «Sentimental Value» de Noruega (ganadora del Gran Premio de Cannes), «No Other Choice» de Corea del Sur y «Sirat» de España.
El Círculo Virtuoso del CNC y Cannes
Fionnuala Jamison, directora general de MK2 Films, describe este fenómeno como un «círculo virtuoso». Los autores internacionales aprovechan la inmensa exposición de Cannes para impulsar los retornos de taquilla franceses y forjar relaciones esenciales con distribuidores locales y compañías de ventas internacionales. Estas conexiones son cruciales, ya que desbloquean fondos del CNC (Centro Nacional del Cine y la Imagen Animada) y precompras de emisoras, creando un ecosistema que se refuerza a sí mismo y nutre de manera sostenible las voces globales.
Jamison enfatiza que los elementos clave están intrínsecamente ligados: «Lo que se estrena en Cannes, lo que resuena en la taquilla francesa y lo que respaldan los financiadores públicos van de la mano». Aunque existen dimensiones políticas y éticas, el factor fundamental es la audiencia francesa y su larga tradición de apertura cultural, lo que permite que ciertas películas internacionales «simplemente funcionen aquí».
El Respaldo a los Autores Disidentes
La conexión francesa es vital incluso para cineastas en situaciones delicadas, como Jafar Panahi. El año pasado, MK2 se unió discretamente a un proyecto ultrasecreto de Panahi, asociándose con Memento y Les Films Pelléas para financiar un thriller rodado clandestinamente. El autor disidente, cuya carrera mundial se construyó con ayuda francesa para sortear las represalias de su gobierno, vio su última película ser aceptada como la presentación de Francia al Oscar. El fundador de Les Films Pelléas, Philippe Martin, señala que este paso es natural, pues «Ningún otro país apoya los cines de tantas otras naciones con tanta generosidad e inteligencia».

