Aunque Brigitte Bardot participó en casi medio centenar de películas a lo largo de su carrera, su figura trascendió rápidamente la pantalla. El mito, la imagen y el impacto cultural de la actriz francesa terminaron por imponerse a cualquier reto interpretativo, hasta el punto de que Bardot se retiró definitivamente del cine en 1973. Fallecida este domingo a los 91 años, su legado cinematográfico sigue siendo fundamental para entender el cine europeo de mediados del siglo XX.
Su consagración llegó en 1956 con Y Dios creó a la mujer, dirigida por Roger Vadim, una película que no solo la convirtió en estrella internacional, sino que redefinió la representación de la sensualidad femenina en el cine. A partir de ahí, Bardot encadenó títulos que jugaron tanto con su magnetismo como con intentos —a veces frustrados— de romper con su propio estereotipo.
Ese mismo año protagonizó La pequeña B. B., donde el cine explotó abiertamente su imagen como fenómeno mediático, incluso cuando el personaje no apelaba directamente a la provocación sexual. En ¿Quiere usted bailar conmigo? (1959), Bardot mostró una faceta más ligera dentro de un thriller con tintes de comedia, rodado en circunstancias tan extremas como un embarazo oculto durante el rodaje.
Legado de Brigitte Bardot
Uno de los momentos más intensos de su carrera llegó con La verdad (1960), bajo la dirección de Henri-Georges Clouzot. Allí interpretó a una joven acusada de asesinato en un drama judicial de enorme carga emocional, cuyo rodaje marcó profundamente a la actriz y evidenció el desgaste que le provocaban los papeles de alta exigencia dramática.
En El desprecio (1963), Jean-Luc Godard la integró al cine de autor europeo en una obra más recordada por su contexto, sus tensiones creativas y su icónica localización en Capri que por la relación del propio director con la actriz, a quien nunca ocultó su rechazo.
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— Kay (@legendaarykay) December 28, 2025
Durante la segunda mitad de los años sesenta, Bardot alternó comedias, producciones internacionales y proyectos de alto perfil como Querida Brigitte junto a James Stewart, o ¡Viva María!, dirigida por Louis Malle, donde compartió pantalla con Jeanne Moreau en una sátira aventurera ambientada en plena revolución mexicana.
Sus incursiones en el wéstern (Shalako, Las petroleras) y en el cine de aventuras (El bulevar del ron) confirmaron su estatus de estrella global, aunque también evidenciaron los límites de una carrera constantemente condicionada por su imagen pública. @mundiario


