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Las grandes películas de 2025 que los Oscar ignoraron

El anuncio de las nominaciones a los Oscar 2026 ha dibujado un relato oficial del cine del último año: grandes nombres, producciones sólidas, autores consagrados y fenómenos industriales convertidos en favoritos. Pero como ocurre cada temporada, ese relato es incompleto. La historia que no aparece en las candidaturas es, en muchos casos, tan reveladora como la que sí está.

Porque 2025 fue un año especialmente fértil en propuestas arriesgadas, cine de autor con ambición comercial, apuestas formales radicales y películas que generaron conversación cultural más allá de la temporada de premios. Sin embargo, muchas de ellas han sido borradas del mapa de la Academia, confirmando que los Oscar no son tanto un termómetro del mejor cine del año como un reflejo de equilibrios internos, consensos estratégicos y lógicas de poder dentro de la industria.

Entre las ausencias más llamativas destaca 28 años después, la secuela firmada por Danny Boyle y Alex Garland, que fue celebrada por su lectura política del mundo pospandémico y por una propuesta visual radicalmente innovadora. Aclamada por crítica y público, se convirtió en uno de los grandes acontecimientos cinematográficos del año, pero no encontró espacio en ninguna categoría.

Confidencial (Black Bag). / Focus Feaures.
Confidencial (Black Bag). / Focus Feaures.

El mismo destino sufrió Confidencial (Black Bag), el sofisticado thriller de espionaje de Steven Soderbergh, una obra elegante, precisa y adulta que recuperaba el pulso del gran cine de género clásico. También quedó fuera Eddington, la perturbadora sátira política de Ari Aster protagonizada por Joaquin Phoenix, que dividió opiniones, pero generó debate cultural y reflexión social como pocas películas del año.

El cine de autor tampoco ha salido mejor parado. Kelly Reichardt volvió a ser ignorada con The Mastermind, aclamada en Cannes y considerada por muchos como una de las obras más refinadas de su filmografía. Kathryn Bigelow no logró mantener su posición en la carrera con Una casa llena de dinamita, mientras que Nouvelle Vague, de Richard Linklater —un homenaje en blanco y negro al nacimiento del cine moderno europeo—, llegó a los festivales como candidata natural y terminó completamente fuera del radar académico.

The Mastermind, de Kelly Reichardt. / RR SS.
The Mastermind, de Kelly Reichardt. / RR SS.

El terreno del cine comercial de calidad tampoco ha sido una excepción. Resulta especialmente significativa la exclusión de Materialistas, el nuevo trabajo de Celine Song tras el fenómeno de Vidas pasadas. Una película que combinaba sensibilidad autoral, éxito de público y discurso contemporáneo, pero que no logró traducir ese impacto en reconocimiento institucional. Tampoco Puñales por la espalda: De entre los muertos, tercera entrega de la saga de Rian Johnson, consiguió abrirse paso en una Academia que, cada vez más, parece marcar distancias con las franquicias, incluso cuando estas mantienen estándares creativos elevados.

Materialistas. / A24.
Materialistas. / A24.

En el ámbito de la animación, la exclusión de Guardianes de la noche: Kimetsu no Yaiba – La fortaleza infinita es especialmente reveladora. Un fenómeno global de taquilla, con cifras millonarias y una base de fans internacional, que vuelve a poner de manifiesto la resistencia de Hollywood a integrar plenamente el anime dentro de su canon cultural. Algo similar ocurre con grandes producciones de acción como Misión imposible: Sentencia final o Warfare, que ni siquiera lograron reconocimiento en categorías técnicas pese a su despliegue físico y narrativo.

Misión Imposible: Sentencia Final. / RRSS
Misión Imposible: Sentencia Final. / RRSS

Entre las ausencias más dolorosas desde el punto de vista artístico figuran The History of Sound, el delicado drama romántico de Oliver Hermanus con Paul Mescal y Josh O’Connor, eclipsado por el peso de Hamnet, y Sorry, Baby, la aclamada ópera prima de Eva Victor, celebrada por su frescura generacional y su mirada íntima.

Guardianes de la Noche: Kimetsu no Yaiba La Fortaleza Infinita. / RRSS
Guardianes de la Noche: Kimetsu no Yaiba La Fortaleza Infinita. / RRSS

Este conjunto de olvidos no es anecdótico: dibuja un patrón. Los Oscar siguen premiando excelencia, pero dentro de un marco muy concreto de lo que consideran “cine legítimo”. Todo lo que se sale de ese eje —riesgo formal, cine político incómodo, géneros híbridos, nuevas narrativas culturales o fenómenos globales no occidentales— corre el riesgo de quedar fuera del relato oficial.

La paradoja es clara: muchas de las películas que mejor captaron el espíritu de 2025, sus tensiones sociales, su diversidad estética y sus contradicciones culturales, no estarán en la gala del 15 de marzo. Pero seguirán existiendo donde de verdad importa: en la memoria del público, en la conversación cultural y en la historia viva del cine, que no se escribe únicamente con estatuillas. @mundiario