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Leonardo DiCaprio teme que el cine acabe como los bares de jazz

El futuro de la gran pantalla preocupa a una de sus mayores estrellas. En una reciente entrevista con The Times de Londres, Leonardo DiCaprio ha expresado su incertidumbre sobre la supervivencia de los cines tal como los conocemos. El actor de Titanic se pregunta si la asistencia a las salas dejará de ser una actividad de masas para convertirse en algo residual y especializado, comparándolos con los «bares de jazz». Según DiCaprio, la velocidad a la que cambia la industria es «vertiginosa», señalando que tras la desaparición de los documentales en cartelera, ahora los dramas sufren una ventana de exhibición mínima antes de saltar a los streamers.

A pesar de su escepticismo, el ganador del Oscar mantiene la esperanza de que los nuevos visionarios sigan teniendo oportunidades para crear obras únicas destinadas a la gran pantalla. Sin embargo, su defensa de la integridad cinematográfica no se limita a las salas; también ha cargado duramente contra el avance de la Inteligencia Artificial en la creación artística. En declaraciones a la revista Time, DiCaprio ha sentenciado que cualquier obra que se considere «auténticamente arte» debe nacer del ser humano, negando que la tecnología pueda replicar la esencia de la verdadera creatividad.

La IA: «Brillantez sin ancla humana»

Para DiCaprio, la IA puede ser una herramienta de mejora técnica, pero carece de alma. El actor comparó las creaciones generadas por algoritmos con los populares mashups musicales de internet: «Son brillantes por quince minutos, pero luego se disipan en el éter de la basura de internet». Según su visión, estas obras no tienen «ancla» porque no poseen humanidad. Esta postura le sitúa como uno de los líderes de opinión más firmes en Hollywood frente a la automatización del proceso creativo, defendiendo que el valor del cine reside en su conexión emocional directa entre personas.

Estas declaraciones cobran especial relevancia en un 2026 donde la IA ha transformado la producción audiovisual. DiCaprio insiste en que, por muy perfectas que parezcan las simulaciones tecnológicas, el público acabará detectando la falta de «verdad» en ellas. Su discurso es un llamamiento a proteger la experiencia comunitaria de ir al cine frente al consumo fragmentado y digital que domina el mercado actual. «Está por ver» si el cine sobrevivirá como el arte dominante o si, efectivamente, quedará relegado a compartimentos para melancólicos de la imagen real.