El cineasta Josh Safdie regresa a la gran pantalla con ‘Marty Supreme’, una cinta que promete galvanizar al público gracias a una interpretación vigorizante de Timothée Chalamet. El joven actor encarna a Marty Mauser, un personaje basado libremente en la figura real de Marty Reisman, un campeón de tenis de mesa de los años 50 que falleció en 2012. Reisman fue definido en su época por la revista Sports Illustrated como el «hustler» más célebre del juego, un estafador del deporte que convirtió el ping-pong en un espectáculo de masas.
La película recrea con fidelidad los salones de juego de la época, desde Nueva York hasta Tokio, poblando este submundo con personajes memorables interpretados por figuras como Gwyneth Paltrow. Según el propio Safdie, el tenis de mesa atraía naturalmente a «raros, puristas y obsesivos» que no encajaban en otros lugares. Para capturar esta esencia, el equipo consultó a expertos historiadores, confirmando que, aunque la película se toma licencias dramáticas, el espíritu de Reisman conocido como «La Aguja» por su complexión delgada permanece intacto en cada secuencia de la cinta.
Trucos, apuestas y una derrota histórica
El verdadero Reisman no era solo un jugador excepcional, sino un maestro del espectáculo capaz de partir un cigarrillo por la mitad con una pelota de ping-pong desde el otro lado de la red. Como se refleja en la película, realizó giras con los Harlem Globetrotters utilizando sartenes y zapatillas como palas. Además de sus acrobacias, su vida estuvo marcada por peripecias salvajes que incluyeron el contrabando de mercancías durante sus viajes internacionales y desafíos directos a jefes de Estado en partidos de alto riesgo. Su capacidad para la autopromoción era tan grande que él mismo sugirió en vida que Robert De Niro debería interpretarlo.
Uno de los puntos clave del guion es la transición tecnológica del deporte. La cinta muestra la gran derrota del protagonista frente a un jugador japonés que introdujo la pala recubierta de goma con esponja, un cambio que Reisman detestaba profundamente. Aunque en la realidad esta derrota no ocurrió en una final mundial, simbolizó el fin de una era para los puristas del juego. Con cameos de figuras como David Mamet, ‘Marty Supreme’ se posiciona como un viaje fascinante a una época donde el talento y la picaresca se cruzaban sobre una mesa verde.

