La noche de los Premios BAFTA dejó uno de sus momentos más comentados cuando Paul Thomas Anderson subió al escenario para recibir el galardón a Mejor Director por Una batalla tras otra. Fiel a su estilo, el realizador rompió el hielo con una broma —“me siento como la chica más bonita del lugar”— que provocó risas entre el público antes de pasar a un discurso mucho más íntimo.
El tono cambió rápidamente cuando Anderson dedicó el premio a Adam Somner, productor, asistente de dirección y colaborador cercano durante dos décadas, quien falleció recientemente. El director destacó la enorme influencia de Somner en su carrera y en la industria, asegurando que su talento y ética de trabajo elevaron cada proyecto en el que participó.
Anderson recordó que Somner enfermó apenas unas semanas después de iniciado el rodaje de One Battle After Another, pero aun así logró completar la producción. Para el cineasta, trabajar junto a alguien en esas circunstancias fue una experiencia profundamente reveladora, que le recordó el privilegio de hacer cine y la importancia del compromiso humano detrás de las cámaras.
Primer BAFTA de Anderson
Este BAFTA marca la primera victoria de Anderson como Mejor Director, tras haber sido nominado anteriormente por There Will Be Blood y Licorice Pizza. El reconocimiento se suma a una carrera ya distinguida por premios en Cannes, Venecia y Berlín, consolidándolo como una de las voces más influyentes del cine contemporáneo.
Inspirada libremente en la novela Vineland de Thomas Pynchon, One Battle After Another es la película más ambiciosa de Anderson hasta la fecha. La historia sigue a un grupo de exrevolucionarios que se reencuentran para rescatar a la hija de una antigua compañera, enfrentándose a un enemigo del pasado. El elenco incluye a Leonardo DiCaprio, Sean Penn, Benicio Del Toro, Regina Hall, Teyana Taylor y la revelación Chase Infiniti. @mundiario


