El universo de terror basado en cuentos clásicos suma una nueva y perturbadora pieza: ‘Pinocho Desencordado’. Tras el fenómeno de micropresupuesto que supuso la versión terrorífica de Winnie the Pooh, el director Rhys Frake-Waterfield eleva la apuesta con una historia donde el deseo de Pinocho por ser «un niño de verdad» se traduce en una carnicería. En esta versión, el muñeco creado por Geppetto (Richard Brake) descubre que la diferencia entre él y un humano son «los órganos», por lo que decide recolectarlos de sus víctimas de la manera más brutal posible.
El tráiler ya ha dejado imágenes impactantes para los fans del slasher: desde Pinocho utilizando su afilada nariz para empalar a una joven hasta escenas de desollamiento explícito. Uno de los grandes atractivos para el espectador español será escuchar (en su versión original) a Robert Englund, el eterno Freddy Krueger, prestando su voz a un Pepito Grillo siniestro que incita al muñeco a cometer sus crímenes bajo la premisa de que «tomarán todo lo necesario» para que sea real.
Animatrónicos reales para un terror tangible
A diferencia de otras producciones que abusan del CGI, Frake-Waterfield ha confirmado que Pinocho ha sido construido como un animatrónico práctico. «Quería que se sintiera real», ha explicado el director, subrayando que la película es una retorcida historia de madurez contada desde la perspectiva de un títere manipulado por fuerzas oscuras. Esta apuesta por los efectos físicos promete una experiencia mucho más cruda y visceral, alejándose totalmente de la estética de Disney o de la reciente versión de Guillermo del Toro.
El camino hacia el ‘Poohniverse’ de 2026
Este estreno es el último paso antes del gran evento crossover de la productora Jagged Edge Productions. ‘Pinocho Desencordado’ se une a una lista que ya incluye versiones macabras de Bambi y Peter Pan. Todo esto culminará en ‘Poohniverse: Monsters Assemble’, una película que reunirá a todos estos personajes para una masacre conjunta. En este marzo de 2026, mientras la taquilla española sigue pendiente de fenómenos como Sydney Sweeney en la película ‘La Empleada’, el cine de serie B demuestra que destrozar los mitos infantiles sigue siendo un negocio muy lucrativo.

