Ghostface sigue más vivo que nunca. Scream 7, la nueva entrega de la longeva franquicia de terror de Paramount Pictures y Spyglass Media Group, debutó con 64.1 millones de dólares en la taquilla doméstica, estableciendo un nuevo récord para la saga en Estados Unidos.
El resultado supera ampliamente el arranque de Scream VI (2023), que hasta ahora ostentaba la mejor apertura del serial con 44.4 millones. A nivel internacional, la película sumó 33.1 millones adicionales, lo que eleva su recaudación global a 97.2 millones de dólares en su primer fin de semana. Con un presupuesto estimado de 45 millones, el filme apunta a una cómoda rentabilidad durante su recorrido en salas.
El sólido desempeño marca además el primer estreno número uno de Paramount en los últimos 12 meses, en un contexto complejo para la exhibición cinematográfica. Aunque los ingresos de taquilla en 2026 se sitúan un 9% por encima de los del año pasado, la venta de boletos sigue aproximadamente un 20% por debajo de los niveles previos a la pandemia.
La crisis de Scream
El camino hacia el estreno no estuvo exento de polémicas. El proyecto sufrió la salida de Melissa Barrera tras publicaciones en redes sociales consideradas antisemitas por el estudio, seguida por la desvinculación de Jenna Ortega y del director Christopher Landon. Pese a las críticas y a protestas registradas en el estreno en Los Ángeles, el interés del público se mantuvo firme, impulsado por la nostalgia y el regreso de Neve Campbell como Sidney Prescott, personaje ausente en la entrega anterior por disputas salariales.
La película, dirigida por Kevin Williamson, introduce a un nuevo asesino Ghostface que ahora tiene como objetivo a la hija de Sidney, llevando el trauma generacional al centro del relato. Las funciones en formatos premium también jugaron un papel clave: IMAX, ScreenX y otras pantallas especiales representaron cerca del 40% de la recaudación global, siendo esta la primera vez que una cinta de Scream se estrena en IMAX. @mundiario


