En este 2026, donde la música parece dominada por el branding y las redes sociales, el estreno de The Best Summer en Sundance se siente como un soplo de aire fresco y rebelde. La directora Tamra Davis ha rescatado decenas de cintas que grabó con su videocámara personal durante la gira australiana Summersault a mediados de los 90. El resultado es un retrato íntimo y sin filtros de un momento en el que bandas como Sonic Youth, Pavement, Beck y unos incipientes Foo Fighters redefinían el sonido de una generación sin la presión de ser una «marca personal».
Historias de camerino y amor punk
El documental destaca por su acceso total a los artistas, gracias a que Davis era una más del grupo (estaba casada con Mike D, de los Beastie Boys). La película muestra momentos tan espontáneos como a Kathleen Hanna (Bikini Kill) entrevistando a sus compañeros en los camerinos o a una jovencísima Kim Gordon lidiando con su hija de 18 meses en plena gira por Yakarta. Para Hanna, el filme es especialmente emotivo porque documenta el inicio de su romance con Adam Horovitz (Ad-Rock). Además, ofrece una visión conmovedora de Adam Yauch (MCA) en la plenitud de su carrera, años antes de su fallecimiento.
Una oda a la autenticidad DIY
The Best Summer no es solo un concierto grabado; es una lección de historia sobre la ética del rock alternativo. Kim Gordon reflexiona en la cinta sobre cómo las bandas de hoy rara vez se suben a una furgoneta para girar sin parar, mientras que Hanna critica la actual «crisis de asequibilidad» que impide a los grupos nuevos operar con esa libertad. Davis, que ha autofinanciado el proyecto a sus 60 años, reivindica con esta obra que la pasión por la música y el cine no tiene fecha de caducidad. Es un recordatorio de que, antes de los iPhones y los MP3, lo único que importaba era la conexión real entre el escenario y el público.
