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Un cineasta cubano censurado recibe mención honorífica en España

El cineasta cubano Orlando Mora Cabrera, detenido el año pasado tras denunciar actos de censura en La Habana, ha sido reconocido este viernes con una mención honorífica en el 37º Festival de Cine de Gerona por su cortometraje Matar a un hombre. El premio llega casi un año después de que la obra fuera vetada en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, donde debía competir oficialmente.

Un cortometraje marcado por la censura

Matar a un hombre —rodado durante la formación del director en la prestigiosa Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños (EICTV)— explora una tormentosa relación homosexual entre un alto mando militar cubano y un joven bailarín que se prepara para abandonar el país. El filme aborda temas históricamente incómodos para el aparato estatal cubano, que mantiene una relación conflictiva con las representaciones disidentes de la diversidad sexual.

Aunque la película estaba anunciada para competir el 8 y 9 de diciembre de 2024 en el festival habanero, ambas proyecciones fueron canceladas alegando “cortes de luz”. Finalmente, el cortometraje fue eliminado del programa sin comunicación oficial, un patrón que organizaciones como Human Rights Watch y PEN América han señalado como habitual en casos de censura cultural en Cuba. Sin embargo, eso no era lo peor.

El 21 de diciembre de 2024, pocas horas después de que Mora denunciara públicamente la censura, agentes de la Seguridad del Estado lo interceptaron y se lo llevaron a un destino desconocido. De acuerdo con testimonios recogidos por el portal independiente 14ymedio y por colectivos culturales en el exilio, el cineasta fue trasladado inicialmente a la estación de Zapata y C, pero su presencia fue negada por funcionarios.

Durante varias horas se desconoció su paradero, un tipo de detención que organizaciones como Amnistía Internacional han descrito como “desaparición forzada temporal”, recurrente en casos de artistas y activistas cubanos. Esa misma noche fue liberado sin cargos ni explicación alguna.

A pesar del intento de silenciarlo, Matar a un hombre logró circular en muestras alternativas de La Habana —un fenómeno que recuerda al circuito independiente que permitió que filmes como Santa y Andrés (Carlos Lechuga) o Nadie (Miguel Coyula) sobrevivieran a la censura estatal— y posteriormente inició un recorrido internacional.

De la represión al reconocimiento internacional

La selección del cortometraje en el Festival de Cine de Gerona y la mención honorífica suponen un espaldarazo para Mora, que forma parte de una nueva generación de cineastas cubanos que encuentran en los festivales europeos un espacio de libertad artística. Películas recientes como Vicenta B. (Carlos Lechuga) o Corazón Azul (Coyula) han tenido trayectorias similares: con obstáculos en su país pero con respaldo fuera de él.

El jurado de Gerona destacó la “audacia narrativa y sensibilidad” del cortometraje, que combina intimidad y denuncia política sin caer en el panfleto. La obra dialoga con una tradición de cine queer latinoamericano que incluye títulos como El Príncipe (Chile), Marilyn (Argentina) o Casa Roshell (México), pero con el componente explosivo de situarse dentro de un aparato militar cubano históricamente hostil hacia la homosexualidad, especialmente durante las UMAP y la política cultural del “quinquenio gris”.

El reconocimiento en España no solo valida el talento de Mora, sino que también subraya el papel de los festivales internacionales como refugio para proyectos que enfrentan restricciones en Cuba. La invisibilización de obras incómodas continúa siendo una constante dentro del sistema cultural estatal, mientras que en el exterior el cine cubano independiente es celebrado por su valentía y capacidad de resistencia.

Orlando Mora se suma a una lista creciente de creadores que, desde dentro o desde fuera de la Isla, están reconfigurando la narrativa del cine cubano contemporáneo: más crítico, más diverso y menos dispuesto a callar. @mundiario