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Ven y mira: la obra maestra del cine bélico que no deja indiferente

Pocas películas logran capturar la verdadera esencia del horror como Ven y mira (1985). Dirigida por Elem Klimov, esta producción soviética se aleja del heroísmo bélico tradicional para centrarse en el trauma de Flyora, un adolescente que se une a la resistencia bielorrusa durante la ocupación nazi. A través de sus ojos, el espectador es testigo de la degradación absoluta de la humanidad. En este 2026, la cinta continúa siendo citada por grandes directores como una influencia ineludible por su capacidad para filmar lo inenarrable.

Diseño sin título (36)
Ven y mira / RRSS.

La interpretación de Aleksei Kravchenko es legendaria; el envejecimiento físico y emocional que sufre su personaje a lo largo del metraje es un testimonio visual del impacto de la guerra. La técnica de Klimov, que utiliza un sonido envolvente y opresivo junto a miradas directas a cámara, rompe la cuarta pared para obligar al público a no apartar la vista. No es solo una película de guerra; es una experiencia de terror existencial que cuestiona la moralidad y la supervivencia en las condiciones más extremas.

Un legado de realismo inalcanzable

La reciente restauración digital ha permitido que una nueva audiencia descubra la belleza técnica oculta tras su brutalidad. Ven y mira no utiliza efectos especiales modernos, sino una puesta en escena hiperrealista que incluye el uso de munición real en el set para lograr reacciones auténticas. Su presencia en plataformas como Filmin en España garantiza que este recordatorio histórico no caiga en el olvido, sirviendo como un potente alegato antibélico.

Hoy en día, su relevancia es más fuerte que nunca. En un mundo saturado de imágenes digitales, la veracidad de Klimov golpea con una fuerza que el cine comercial rara vez alcanza. Para cualquier amante del séptimo arte, enfrentarse a esta película es un rito de iniciación necesario: una lección de historia y de lenguaje cinematográfico que demuestra que el cine puede ser el espejo más doloroso de nuestra propia especie.