La polémica de los BAFTA 2026 se agrava por momentos. Según ha revelado Variety, ejecutivos de Warner Bros. contactaron inmediatamente con la organización de la gala tras el primer arrebato de John Davidson. El incidente ocurrió mientras Michael B. Jordan y Delroy Lindo, protagonistas de la película «Pecadores» (Sinners), entregaban el primer premio de la noche. Ante la gravedad del insulto racial escuchado en la sala, el estudio solicitó formalmente que el momento fuera eliminado de la retransmisión en diferido que la BBC emitiría dos horas después.
A pesar de que los directivos del estudio recibieron garantías de que su solicitud había sido remitida a los equipos de producción, la cadena pública británica emitió el programa íntegro, manteniendo el insulto audible para millones de espectadores. Esta decisión ha puesto en entredicho la versión oficial de la BBC, que inicialmente afirmó no haber sido consciente del contenido exacto del arrebato hasta después de la emisión. La indignación en la industria es total, cuestionando cómo un incidente tan notorio en el Royal Festival Hall pudo pasar inadvertido para los productores de televisión.
Disculpas tardías y reconocimiento de responsabilidad
Ante la tormenta desatada, la BAFTA ha emitido un comunicado asumiendo «toda la responsabilidad» por haber puesto a sus invitados en una situación «extremadamente difícil». La organización ha pedido disculpas sin reservas a Jordan y Lindo, alabando la «increíble dignidad y profesionalismo» con la que ambos actores de «Pecadores» manejaron el momento sobre el escenario. Sin embargo, para muchos analistas, estas disculpas llegan tarde y no explican por qué se ignoró la petición directa del estudio para proteger la integridad de sus artistas.
Crisis de confianza en la Academia Británica
Este suceso marca un precedente peligroso en la relación entre los estudios de Hollywood y los premios británicos. La falta de coordinación entre la BAFTA y la BBC ha dejado al descubierto una vulnerabilidad ética en la gestión de sus galas. Mientras Warner Bros. sigue presionando para obtener respuestas claras, la industria se pregunta si este incidente afectará a la presencia de grandes estrellas en futuras ediciones. Lo que debía ser la noche de gloria para el cine británico ha terminado convirtiéndose en un debate global sobre la negligencia y el racismo institucional en los medios.

